La mujer que defendió su derecho a la poesía
Nació en Senegal, África Occidental, en 1753. Su madre tuvo varias hijas mujeres, una de las niñas fue secuestrada por hombres que conseguían dinero comprando y vendiendo seres humanos. Arrancada de las entrañas de la tierra árida y morena, vulnerado sus derechos, entregaron a la niña a los traficantes, en tiempos alejados de la bondad y repletos de prejuicios, esclavitud y desprecio.
El comerciante que la compró en Boston John, y Susanna Wheatley su esposa, llamaron a la joven Phillis, por el barco de esclavos que la había transportado a América y Wheatley por el apellido de ellos.
Los vendedores de esclavos, en buques negreros aseguraron la llegada de los africanos a América, un negocio rentable y que prosperó para que algunas personas se enriquezcan con el sufrimiento de otros pueblos. Traídos como mano de obra esclavizada , durante la revolución agrícola e industrial, para las plantaciones de algodón, azúcar, cacao y café. Los niños eran traficados y vendidos para el servicio doméstico.
Una pequeña, bajó de un buque, abrumada de lagrimas y humillaciones. Violentada en su vulnerabilidad, indefensa , una perla de agua pura y trasparente, dentro de un mar que la devoraba. En plena faena, de venta de seres humanos, la niña llevó sobre su vida, un letrero de venta. Hablar de esclavos no fue justo, fueron seres humanos privados de su libertad. Vendidos como animales, a la niña la ofrecieron en subasta.
Los esclavistas, anunciaron :
—¡Tiene siete años! ¡Será una buena yegua! — .Fue palpada, desnudada, muchas manos destruyeron su inocencia, destrozaron su frágil alma. Miraron sus dientes y determinaron así la edad que tenía.
— Yo la compro—. Dijo John Wheatley, observando a la niña temblar sobre sus frágiles piernas, dos palitos secos, fríos y descarnados.
—¡Vendida!— Gritó un hombre gordo, desalineado, vestido con chaqueta cazadora y tiradores, mientras fumaba un habano. Tomó a la niña de un brazo y con la otra mano recibió el dinero de la venta.
— No llores, pequeña—. Dijo el señor John a la niña, pensando que entendería su inglés. Quitó su saco y la cubrió. Nunca había comprado un esclavo de siete años. Se sintió mal y sus ojos brillaron con unas casuales lágrimas que no dejó caer.
Asustada, sus ojos mojados, las lustradas mejillas empapadas de dolor se secaron con el aire que ingresaba de la ventanilla del automóvil del señor John, estaban en viaje, ella sin saberlo, tendría una nueva vida. Llegó con la niña a la casa y le destinaron una habitación. La familia Wheatley incorporó a la niña como a un miembro más y los hijos brindaron a Phillis una educación excelente. A los doce años, leía clásicos griegos, a los trece, escribía poemas en una lengua extranjera; a los catorce , escribió su primer poema. No fue personal de servicio cuando vieron que ella tenía un futuro literario y la ayudaron. John Wheatley emancipó a Phillis Wheatley a la edad de veinte años. Era difícil su vida , en una sociedad donde los negros no tenían derechos, dentro de estas injusticias Phillips logró marcar huellas en un camino prohibido para la gente de color. Su camino, fue un empedrado de letras y poesía. Su lucha, contra los abusos, la manifestó por medio de la poesía, una prosa volcada a la protesta social y la igualdad entre todos los hombres de las distintas razas, la convirtió en una mujer extraordinaria para la época, un alma sensible y tenaz buscando igualdad para su pueblo esclavizado.
Un día la joven poeta fue notificada que sería interrogada, la sociedad blanca no podía comprender como una esclava era poeta.
— Seré interrogada—. Dijo Phillis a la señora Susanna .
— Querida Phillis, eres inteligente, libre y poeta, nadie dudara de tus capacidades—. Sentenció la señora Susanna, que sentía un gran cariño por ella.
Phillis fue interrogada por un tribunal de dieciocho ilustrados hombres de toga y peluca, las exigencias para acreditar su inteligencia fue recitar textos de Virgilio, Milton, pasajes de la Biblia. Juró que los poemas que había escrito no eran plagios de trabajos literarios de hombres blancos. Allí cuando el racismo se enmarañó en una montaña de excusas para desacreditar a una mujer por ser negra y poeta. Sentada en una silla, rindió un injusto examen. El tribunal de hombres blancos cayó arrodillado ante la inteligencia de una mujer negra de veinte años. Proclamó la igualdad de todas las razas.
Phillis Wheatley fue la primera escritora africana, ex-esclava, en publicar un libro de poesía en los Estados Unidos, país, donde se abolió la esclavitud de forma oficial en 1865.
"Algunos ven nuestra raza azabache con ojos de desprecio,
«Su color tiene un tinte diabólico».
Recuerden, cristianos, los negros, negro como Caín,
pueden ser refinados y unirse al tren angelical."
Phillis Wheatley
Mary Cross
2022 ©

Comentarios
Publicar un comentario