Deseo que seas feliz
Margarita fue una madre ejemplar. Era una abuela, criada con estrictos principios y valores del siglo pasado. Como dicen que lo pasado fue mejor, ella era la mejor de las abuelas. Disfrutaba de sus nietas, diseñaba sus vestidos, compraba bonitas telas y las combinaba con jean, aplicaba flores en crochet y luego las invitaba a su casa para compartir galletas de miel y avena, que ella misma elaboraba en su cocina. Su casa de dos plantas, con una cocina muy amplia, jardín con amapolas y orquídeas, estas últimas un regalo de su difunto esposo en un aniversario de bodas.
Las nietas iban creciendo, la más pequeña, Federica, visitaba seguido su casa. Margarita notó que la niña pedía regalos costosos cada vez que iba de visita. Era diferente a las demás nietas. Un día, faltaban dos o tres para la Navidad, la invitó a su casa.
—Hola abuela. ¿Qué regalo preparaste para tu nieta preferida?—.
—Federica, mi linda niña, cocine un pastel con crema y frutillas—. La niña enmudeció, se sentó en el sillón del living y no habló por unos largos y meditados minutos, hasta que de pronto, un fuerte golpe estremeció la casa. Margarita se asomó por el ventanal. Un choque delante de su casa provocó que Federica pronuncie algunas palabras, luego de su aparente disgusto.
—¿Qué pasó?—.
Margarita no le contestó. La niña siguió preguntando y la abuela callando. Federica se levanta y mira por los vidrios, dos personas discutiendo. No dice nada y vuelve a su mutismo, malhumorada, pide a la abuela que llame a su padre, quería irse, estaba aburrida. La abuela se negó a complacerla.
—Federica, ven a tomar el té—.
—No. No quiero. Tú no tienes corazón, no me quieres.
La Navidad había llegado, los regalos abundaban debajo de un arbolito brillante por las luces. Cada regalo con su tarjeta. El entusiasmo por verse juntos en la mesa familiar, después de muchos años, lograron reunirse. Llegó la media noche, cada paquete una alegría. Cuando fue el momento de abrir el regalo de la abuela Margarita, Federica tomó la caja cuadrada, con un gran moño dorado. Una tarjeta, en su interior, decía:
"Deseo que seas feliz, es el regalo de tu abuela, que te ama con todo el corazón.

Comentarios
Publicar un comentario