La Navidad de Juan Diego
Juan Diego vivía con su abuela. Su madre lo abandonó cuando nació y su padre fue un trabajador del puerto que desapareció. Nunca preguntó por ellos, para la Navidad de 1985, él tenía diez años y preguntó a su abuela si extrañaba a su hija. Ella le dijo que no y que estaba preocupada porque el último mes de clases no había asistido al colegio. Juan Diego le explicó que estuvo en las calles juntando metales, pidiendo monedas y vendiendo calendarios. Tenía la ilusión de celebrar junto a ella la Navidad con ricas comidas y sabrosos dulces.
Juntó dinero para ir al mercado y no alcanzó para comprar un árbol de navidad y un regalo para su abuela Margarita.
La abuela, también trabajaba para pagar el alquiler de la pieza donde vivían. No quería verlo triste y con un tarro de pintura que encontró en la vecindad, coloreó la pared, con una tiza realizó un bonito dibujo. Cuando Juan Diego llegó de la calle, encontró dibujado en la pared aquello que faltaba y tanto le preocupaba. Los vecinos colocaron luces y regalos. Sacaron las mesas al patio y todos compartieron los alimentos. Una anciana, dijo:
—Así es la Navidad de los pobres.
Su abuela le comentó que era importante compartir el pan con los demás y que la Navidad era el festejo del nacimiento de un niño pobre, tan humilde su familia, que el pequeño nació en un pesebre.
Juan Diego, luego de la explicación, se llenó de alegría y el último dinero que traía en bandolera, lo entregó a la abuela para comprar pan y compartir con sus vecinos.

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