La perseguida
Cuenta una leyenda que en cierta ocasión una banda de hombres malvados empezó a perseguir a una niña. El paso del tiempo, hizo de ella una mujer. Con un don natural, hacía que ellos fracasen en cada intento por amedrentarla.
La banda no pensaba desistir en su intento de doblegarla. A cada intento y fracaso, se volvía más fuerte y poderosa, sin saberlo, ellos comenzaron a tener miedo. Miedo? Sí. Miedo.
La mujer se detuvo un día y les dijo:
—Sí dijo el jefe de la banda.
¿Tengo algo que es es de ustedes? ¡No!, contestó el malhechor
—¿Yo te hice algún mal?
—¡No!, volvió a responder.
—Entonces, ¿Por qué quieres acabar conmigo?
—¡Porque no soporto verte brillar entre nosotros, mientras tú brillas, puedes convencer a muchos, y eso es peligroso para nosotros. Muchos saben la verdad y eso no lo soportamos.
— La "envidia" es uno de los peores sentimientos que podemos tener—.Dijo la mujer.
—El hecho de que envidien y sufran, no lo entiendo.
—No es envidia, nos cuidamos que no reclames aquello que es tuyo y está desde hace mucho tiempo bajo nuestro control.
Asombrada la mujer, le dijo:
—Tu dices ser el jefe y tienes miedo de mí. Tu no puedes contra mí y tienes cosas que no te corresponden porque son mías. Pues entonces si esas cosas están en disputa y no son tuyas, amigo, le digo que el problema es suyo y no mío. Por lo tanto usted debe dejar de tener tantos sufrimientos y permitir que los problemas los resuelva otro. No discuta por algo que no le pertenece.
—¿Otro? Tú no eres nadie.—. Contestó ofuscado el jefe de la banda, tomando una cuchilla entre sus manos y con los ojos llenos de furia.
La mujer, con mucha tranquilidad le respondió:
—No creo que quiera tener problemas con su jefa, baje la cuchilla.
Mary Cross
2022 ©

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