INVITACIÓN A LA CEREMONIA DEL TÉ - Mary Cross

 




Vas a esperar que ingrese la luz por la ventana. Vas a cerrar los ojos y elegir el té. Los encontrarás en el tatami, ubicados perfectamente en tres recipientes de bambú, aquel que tomes, se lo entregarás al anfitrión. Podrás elegir, el té fermentado, negro; el semi fermentado y el verde. Disfrutarás de ellos. Te sentarás en un sitio rodeado de plantas, en algún jardín o sala, alejado de los ruidos del mundo, la música será suave y sencilla, las flores traerán suspiros gratos para tu corazón. Esperarás en una sala contigua, te invitarán a ingresar a la sala, luego te pedirán que te sientes sobre el tatami, un piso de suaves pajas de arroz. Vas a ver al anfitrión desarrollar su danza ritual sobre los elementos del té, verás como limpiará todos los utensilios. No sentirás preocupación alguna, todo marchará lento y ligero como el agua, las horas reposarán y tú junto a ellas, como duermen los granos de arroz en sus ramas. Vas a ver tu sitio, un espacio armonioso, con un pequeño paño de lino, blanco y rectangular, junto a un cuenco para tomar el té. Tu anfitrión brindará armonía. Tu anfitrión sacará un pequeño recipiente con tapa, allí donde el té reposa, usará una cucharita, tallada de bambú para servir el té de la caja al cuenco. Luego el batidor de bambú mezclará el té en polvo con el agua caliente. La temperatura del agua será fundamental. Verás sabrosos dulces, para acompañar la ceremonia, dulces secos hechos de polvo de arroz, cocinados en perfecta armonía y prensados en moldes de madera de cerezo y dulces húmedos; preparados para los invitados con una mezcla de harina y arroz en polvo y pasta de judías rojas. Verás disfrutar a los demás, te sentirás pleno y disfrutando cada momento que lleves a tus labios el cuenco, en una ceremonia ancestral y maravillosa. Comerás el dulce antes de tomar el té, el dulzor actuará en perfecto equilibrio con su amargor. Lo disfrutarás como se disfruta un cielo claro y una mesa familiar repleta de niños. Una vez colocado el cuenco, estará listo delante de ti, sobre el tatami, con la parte delantera hacia ti, levantarás el cuenco con tu mano derecha y lo colocarás sobre la palma de tu mano izquierda. Tu mano derecha girará siguiendo el sentido de las agujas del reloj dos veces, no más y tendrás delante de ti al cuenco. Notarás al movimiento, lo sentirás en tus dedos, en tu mano, en tu cuerpo, como señal de respeto, lo sentirás fluir. Beberás el té en pocos sorbos, el último será el más largo y colocarás el cuenco en el tatami. Harás una reverencia al terminar tu té. Agradecerás con este gesto. Observarás atento, el anfitrión limpiará los utensilios y terminará la ceremonia. Te sentirás en plenitud, estarás de buen ánimo, ese día aprenderás que el hombre sabio fluye como el agua y se expande lentamente como el infinito.

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